El transporte marítimo es fundamental para el comercio internacional, pero también es uno de los eslabones más sensibles en materia de seguridad. La protección de buques, tripulaciones, instalaciones portuarias y carga se volvió una prioridad global a inicios del siglo XXI, cuando quedó claro que los riesgos no solo provenían del entorno operativo, sino también de amenazas deliberadas. En este contexto surge el código ISPS, un marco normativo que redefinió la forma en que el sector marítimo gestiona la seguridad. Para las empresas involucradas en la cadena logística, este enfoque preventivo se complementa naturalmente con herramientas como el seguro de carga, que permiten mitigar las consecuencias económicas de incidentes que, pese a todas las medidas, no siempre pueden evitarse.
Origen y contexto del código ISPS
El Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias, conocido como código ISPS por sus siglas en inglés (International Ship and Port Facility Security), fue adoptado por la Organización Marítima Internacional (OMI) como respuesta directa a un cambio drástico en el panorama de la seguridad global. Aunque el comercio marítimo ya operaba bajo diversas normativas técnicas y operativas, los atentados del 11 de septiembre de 2001 evidenciaron la vulnerabilidad de los sistemas de transporte ante amenazas intencionales.
En noviembre de 2001, durante la 22ª Asamblea de la OMI, los Estados miembros acordaron por unanimidad la necesidad de desarrollar nuevas medidas legislativas específicas para la protección marítima. Este proceso culminó en diciembre de 2002, durante una Conferencia Diplomática de los Gobiernos Contratantes del Convenio SOLAS, donde se adoptó formalmente este código. Su entrada en vigor en julio de 2004 marcó un evento sin precedentes, ya que fue la primera vez que la OMI elaboró una normativa que impactaba directamente en las instalaciones portuarias, aunque limitada a la interfaz buque-puerto.
Este cambio representó un desafío considerable para muchos gobiernos, especialmente aquellos con infraestructuras portuarias extensas o recursos limitados. Por ello, desde su concepción se reconoció la importancia de la cooperación técnica internacional como un elemento clave para una implementación efectiva. Más que una regulación aislada, el código ISPS se diseñó como un marco de colaboración global, orientado a la detección temprana de amenazas y a la adopción de medidas preventivas coordinadas.
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Estructura, alcance y responsabilidades
Este código está estructurado en dos partes claramente diferenciadas. La primera contiene las prescripciones obligatorias que deben cumplir los Estados, los buques y las instalaciones portuarias. La segunda ofrece orientaciones y recomendaciones destinadas a facilitar la correcta aplicación de dichas prescripciones. Esta dualidad permite combinar un enfoque normativo estricto con la flexibilidad necesaria para adaptarse a distintos contextos operativos.
En cuanto a su alcance, el código ISPS se aplica a:
- Buques que realicen viajes internacionales con un arqueo bruto igual o superior a 500 TRB.
- Unidades móviles de perforación en alta mar.
- Instalaciones portuarias que presten servicio a estos buques y unidades.
Uno de los principales aportes de este código es la definición clara de funciones y responsabilidades en distintos niveles. No solo asigna obligaciones a los gobiernos, sino también a las compañías navieras, a las autoridades portuarias, a los capitanes y a otros actores involucrados en la operación marítima. Además, garantiza la recopilación y el intercambio de información relevante, un aspecto crítico para la gestión de riesgos en un entorno internacional.
Asimismo, el código establece una metodología común para realizar evaluaciones de protección, lo que permite identificar vulnerabilidades específicas y diseñar planes de acción acordes a cada realidad. En la práctica, esto se traduce en la elaboración de planes formales de protección tanto para los buques como para las instalaciones portuarias, los cuales deben ser aprobados por la autoridad competente y revisados periódicamente.
Desde una perspectiva operativa, estas medidas no sólo buscan evitar actos ilícitos, sino también proteger la carga y los equipos utilizados para su manipulación. En este punto, la seguridad normativa se conecta con la gestión del riesgo financiero, donde el seguro de carga actúa como una capa adicional de protección frente a eventos que pueden afectar la integridad de la mercancía durante su tránsito o estancia en puerto.
Niveles de protección y aplicación práctica
Para responder a distintos escenarios de riesgo, el código ISPS define tres niveles de protección que pueden aplicarse tanto a buques como a instalaciones portuarias. Estos niveles permiten ajustar las medidas de seguridad en función de la información disponible y del contexto específico en el que se desarrolla la operación:
- Nivel de protección 1. Corresponde a la operación normal. En este nivel se mantienen medidas mínimas de seguridad en todo momento, incluso cuando no existen amenazas identificadas. Incluye controles de acceso, vigilancia básica y procedimientos estándar que forman parte del día a día del transporte marítimo.
- Nivel de protección 2. Se activa cuando existe un incremento del riesgo de que ocurra un suceso que afecte la seguridad marítima. En este caso, se implementan medidas adicionales durante un periodo determinado, como controles más estrictos, aumento de personal de seguridad o restricciones temporales en ciertas áreas.
- Nivel de protección 3. Es excepcional y se aplica cuando existe una amenaza probable o inminente, aunque no siempre sea posible identificar un objetivo específico. En este escenario, se adoptan medidas de seguridad mucho más rigurosas y suele requerirse la intervención directa de las autoridades gubernamentales.
Un ejemplo de esta aplicación puede observarse cuando un buque que opera en un puerto extranjero detecta información creíble sobre un aumento de riesgo. De acuerdo con el código ISPS, el capitán tiene la facultad de elevar el nivel de protección del buque, incluso si el puerto se mantiene en un nivel inferior. Esto demuestra la flexibilidad del sistema y su enfoque preventivo.
En conclusión, el código ISPS representa un antes y un después en la forma en que el sector marítimo aborda la seguridad. Surgido en un contexto de alta incertidumbre global, estableció un lenguaje común, responsabilidades claras y mecanismos de cooperación internacional que siguen vigentes más de dos décadas después. Su estructura flexible, basada en niveles de protección y planes específicos, permite adaptarse a distintos escenarios sin perder rigor.
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Fuente: Moldtrans



