Durante décadas, la eficiencia operativa y el bajo costo del combustible fósil sostuvieron el crecimiento del comercio global, pero hoy la presión por reducir emisiones y aumentar la autonomía energética está acelerando la adopción de tecnologías disruptivas. Es así que los portacontenedores nucleares resurgen como una alternativa viable y estratégica. Más allá de la innovación tecnológica, estos buques también obligan a repensar la gestión integral del riesgo logístico, donde aspectos como el seguro de carga marítima adquieren un papel clave para proteger mercancías que se moverán en embarcaciones radicalmente distintas a las actuales.
El renacimiento de los portacontenedores nucleares
Aunque los buques nucleares no son nuevos, su aplicación comercial a gran escala sí lo es. Históricamente, la propulsión nuclear se ha utilizado principalmente en rompehielos y embarcaciones militares. Sin embargo, la industria naviera enfrenta hoy un desafío estructural: el transporte marítimo es responsable de aproximadamente el 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono y consume alrededor de 350 millones de toneladas de combustibles fósiles al año. Estas cifras explican por qué la energía nuclear vuelve a colocarse sobre la mesa como una opción realista.
Uno de los desarrollos más relevantes proviene de Corea del Sur. HD Korea Shipbuilding & Offshore Engineering (HD KSOE), filial del conglomerado HD Hyundai, presentó un diseño de portacontenedores de 15 mil TEUs impulsado por un reactor modular pequeño. Este buque fue presentado oficialmente el 12 de febrero de 2024 en una cumbre sobre innovación nuclear marítima celebrada en Houston. Su propuesta no solo destaca por la capacidad de operar durante décadas sin repostar, sino por integrar un diseño estructural optimizado que incrementa la capacidad de carga y refuerza la seguridad.
La relevancia de este tipo de buques se entiende mejor si se consideran sus principales ventajas operativas, las cuales son:
- Eliminación total del consumo de combustibles fósiles durante la operación.
- Autonomía energética durante toda la vida útil del buque.
- Reducción significativa de emisiones contaminantes.
- Mayor estabilidad de costos frente a la volatilidad del mercado energético.
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Reactores de sales fundidas y torio
El elemento diferenciador de los portacontenedores nucleares de nueva generación es el tipo de reactor que incorporan. Tanto el diseño surcoreano como las propuestas chinas se basan en reactores de sales fundidas alimentados con torio, una tecnología que introduce mejoras sustanciales frente a los reactores nucleares tradicionales de uranio.
Estos reactores funcionan con el combustible disuelto en una sal líquida fundida, lo que permite operar a presión atmosférica y elimina el riesgo de explosiones por sobrepresión. Además, cuentan con sistemas de seguridad pasiva que detienen la reacción nuclear de forma automática en caso de emergencia, sin necesidad de intervención humana. Las propias propiedades físicas del sistema actúan como mecanismo de protección.
El uso del torio aporta ventajas adicionales ampliamente documentadas en las fuentes analizadas:
- Es cuatro veces más abundante que el uranio.
- No requiere procesos de enriquecimiento.
- Genera menos residuos radiactivos y menos elementos transuránicos.
- Ofrece mayores márgenes de seguridad térmica, con un punto de fusión de 3.350 °C frente a los 2.850 °C del uranio.
- Presenta una radiación más estable y una semidesintegración de aproximadamente 14 mil millones de años.
Desde una perspectiva operativa, estos reactores permiten una mayor eficiencia energética al trabajar a temperaturas más altas, lo que se traduce en un mejor aprovechamiento del calor generado. Un ejemplo es la colaboración de HD KSOE con Baker Hughes, que incorporó un sistema de propulsión supercrítico basado en dióxido de carbono y logró una mejora aproximada del 5% en la eficiencia térmica frente a los sistemas tradicionales de vapor.
En términos logísticos, la eliminación de grandes tanques de combustible y sistemas de escape libera espacio dentro del buque. Este espacio adicional se utiliza para aumentar la capacidad de contenedores, mejorando la rentabilidad por viaje.
Impacto ambiental, eficiencia operativa y desafíos regulatorios
Desde el punto de vista ambiental, los portacontenedores nucleares representan un cambio de paradigma. La navegación comercial necesita alinearse con el objetivo de cero emisiones netas para 2050 establecido por la Organización Marítima Internacional, y la propulsión nuclear ofrece una solución con emisiones operativas prácticamente nulas. Al no depender de combustibles fósiles, estos buques reducen de forma directa la huella de carbono del comercio internacional.
A nivel de diseño, los nuevos portacontenedores incorporan sistemas de seguridad avanzados, como el blindaje contra radiaciones mediante doble tanque con acero inoxidable y agua ligera. La ubicación estratégica del reactor minimiza la exposición en caso de colisión, mientras que su diseño hermético evita fugas radiactivas al océano. Además, la cantidad de residuos nucleares generados es significativamente menor en comparación con reactores tradicionales.
China también ha entrado con fuerza en esta carrera tecnológica. El astillero estatal Jiangnan anunció su intención de construir para 2035 un portacontenedores nuclear de hasta 25 mil TEUs, impulsado por un reactor de sales fundidas de torio con una potencia estimada de 200 megavatios. Este buque se situaría entre los más grandes del mundo y ofrecería independencia total del precio del petróleo y de las tensiones geopolíticas asociadas a las rutas de suministro energético.
No obstante, su principal reto es la normativa. La comercialización de buques de propulsión nuclear requiere un marco regulatorio internacional sólido y consensuado. En este sentido, HD KSOE ha intensificado su colaboración con sociedades de clasificación y organismos reguladores. Un ejemplo relevante es el memorando de entendimiento firmado en enero de 2024 entre Lloyd’s Register, Zodiac Maritime, HD KSOE y Kepco E&C, enfocado en el desarrollo de diseños y estándares de seguridad para este tipo de embarcaciones.
En conclusión, los portacontenedores nucleares son una realidad en fase avanzada de desarrollo. Impulsados por reactores de sales fundidas y torio, estos buques prometen transformar el transporte marítimo al ofrecer autonomía energética, mayor eficiencia operativa y una reducción drástica de emisiones. Corea del Sur y China lideran una tendencia que podría redefinir el comercio global en las próximas décadas.
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Fuente: El Economista




