cut and run

¿Qué es el cut and run y por qué puede desestabilizar tu cadena de suministro?

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En el mundo del comercio exterior, el cut and run es una práctica operativa que puede generar retrasos importantes, costos inesperados e incluso incumplimientos con clientes. Para muchas empresas, este evento puede marcar la diferencia entre una operación fluida y una crisis logística. Por eso, además de una buena planeación, contar con herramientas de protección como el seguro de carga marítimo, aunque pocas veces se mencione al inicio de una operación, puede marcar una gran diferencia cuando surgen imprevistos de este tipo. 

 

seguro de carga

 

¿Qué es el cut and run y cómo funciona en la práctica?

El cut and run es una situación en la que un buque abandona un puerto antes de completar la descarga total de todos los contenedores que llevaba programados, generalmente debido a problemas de congestión, retrasos operativos, condiciones climáticas o decisiones estratégicas de las navieras. Es decir, el barco “corta” su operación y “huye” hacia su siguiente destino sin haber dejado toda la carga prevista.

Aunque suene drástico, este fenómeno es más común en contextos de saturación portuaria. En términos sencillos, puede compararse con un autobús que llega a una parada, baja a algunos pasajeros, pero se va antes de que todos desciendan porque va retrasado y necesita cumplir con el siguiente horario. En logística, ese “irse antes” implica que algunos contenedores permanecen a bordo del buque y son descargados en un puerto distinto al originalmente planeado.

A partir de este tipo de situaciones, es importante entender que no es una falla aislada, sino el resultado de varios factores operativos, como por ejemplo:

  • Congestión portuaria por acumulación de contenedores en patios.
  • Retrasos operativos derivados de baja productividad en tierra.
  • Condiciones climáticas adversas que impiden operaciones seguras.
  • Decisiones estratégicas de las navieras para priorizar puertos con mayor volumen de descarga o compromisos comerciales.

 

En algunos casos, los buques descargan sólo una parte de sus contenedores y se retiran para no perder su siguiente ventana de atraque en otro puerto. En otros, evitan por completo un puerto previamente programado cuando los niveles de saturación son considerados críticos.

Este tipo de decisiones no son menores. Cuando un barco se desvía de su ruta original, su carga puede terminar incluso en otro país, lo que implica reorganizar trayectos terrestres adicionales, asumir retrasos de semanas y enfrentar una cadena de reprogramaciones logísticas que afectan directamente al cliente final.

 

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Principales causas 

Como ya se mencionó, la congestión portuaria es el escenario donde el cut and run encuentra el entorno ideal para presentarse. Un caso documentado es el del Reino Unido, donde la saturación crónica de varios puertos ha obligado a numerosos transportistas a abandonar sus escalas programadas. Las noticias del sector han señalado problemas como acumulación de contenedores vacíos, baja productividad en tierra y desvíos de última hora como detonantes constantes de estos eventos.

Entre las razones más relevantes que explican esta congestión se encuentran:

  • Exceso de contenedores vacíos acumulados en patios.
  • Incumplimiento de ventanas de atraque por parte de los transportistas.
  • Procesos de control y transbordo más lentos de lo habitual.
  • Escasez grave de conductores de vehículos pesados para mover los contenedores a su siguiente etapa.
  • Aumento estacional de la demanda, especialmente en periodos previos a temporadas de alto consumo.

 

Las consecuencias operativas de este contexto son claras: envíos marítimos tanto FCL como LCL pueden no llegar a donde deberían ni cuando deberían, afectando directamente los tiempos de entrega finales. Cuando la carga aterriza en un puerto distinto al planificado, se deben organizar traslados adicionales, muchas veces por vía terrestre, lo que incrementa costos, plazos y complejidad administrativa.

Algunos puertos han intentado mitigar estos efectos con medidas extraordinarias. Por ejemplo, se han habilitado operaciones en fines de semana sin cargos adicionales y se han reducido los plazos de recepción de exportaciones, como el caso de la reducción de 10 a 7 días en ciertos terminales. Sin embargo, estas acciones no siempre son suficientes para contener la magnitud del problema.

 

seguro de carga

 

¿Cuáles son sus consecuencias y cómo enfrentarlo desde la operación logística?

El impacto del cut and run afecta múltiples eslabones de la cadena de suministro y obliga a importadores, agentes aduanales y operadores logísticos a ajustar sus procesos sobre la marcha.

Para el importador, las principales consecuencias son fáciles de identificar. La primera es el retraso en la recepción de mercancías, que puede romper compromisos comerciales, afectar inventarios y generar pérdidas por incumplimiento. La segunda es el aumento de costos, ya que, al cambiar el puerto de descarga, se deben contratar transportes alternativos, asumir almacenajes no previstos y, en algunos casos, pagar maniobras extra de desconsolidación.

Desde el punto de vista del agente aduanal, esta situación complica la gestión administrativa, ya que la documentación debe ajustarse, los permisos se reprograman y la coordinación con autoridades portuarias se vuelve más intensa. Además, se incrementa la carga operativa para mantener informados a los clientes, gestionar nuevas ventanas de despacho y evitar que los errores documentales agraven aún más la situación.

Ante este escenario, la forma de enfrentar el cut and run no depende de una sola acción, sino de una combinación de estrategia, prevención y capacidad de reacción. Desde la perspectiva del importador, algunas prácticas clave incluyen:

  • Mantener un monitoreo constante del estado de los puertos y de los buques.
  • Diversificar proveedores y rutas para reducir la dependencia de una sola terminal.
  • Diseñar planes de contingencia que contemplen retrasos prolongados.
  • Establecer una comunicación permanente con transportistas, agentes aduanales y clientes.

 

Desde la óptica del agente de aduanas, la preparación también es fundamental. Contar con la documentación en orden desde el inicio evita que un retraso operativo se convierta en un problema legal. Asimismo, la colaboración estrecha con autoridades portuarias permite acelerar procesos cuando la carga finalmente llega a un puerto alterno. 

 

En conclusión, el cut and run es una realidad operativa del comercio marítimo, especialmente cuando la congestión portuaria, la escasez de transportistas y las presiones por cumplir itinerarios están a la orden del día. Se trata de una situación con efectos muy concretos: retrasos de semanas, desvíos a puertos no previstos, incrementos de costos y una cadena de reprogramaciones que impactan directamente al cliente final.

 

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