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Logística antifrágil: ¿Cuáles son sus beneficios estratégicos?

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Durante la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, quedó claro que las cadenas de suministro globales no estaban diseñadas para responder a la incertidumbre. Asimismo, ciertos factores ambientales, tecnológicos y geopolíticos continúan presionando constantemente a las cadenas de suministro, lo que ha obligado a las empresas a replantear su diseño. Frente a este escenario surge la logística antifrágil, un enfoque que propone no solo resistir los choques, sino fortalecerse a partir de ellos y evolucionar con cada evento inesperado.

Asimismo, la gestión del riesgo comenzó a adquirir un rol más estratégico, y herramientas como el seguro de carga son ahora un componente fundamental que contribuye a la continuidad de la operación logística.

 

seguro de carga

 

La optimización tradicional y el origen de la logística antifrágil

Para comprender más sobre el concepto de logística frágil, es indispensable conocer más su origen. Durante décadas, el comercio internacional se desarrolló en un entorno de relativa certidumbre. Este largo periodo de estabilidad llevó a que la optimización de la cadena de suministro se enfocara casi exclusivamente en variables financieras, como la reducción de costos y la minimización de inventarios. Bajo este enfoque, muchas organizaciones estructuraron cadenas altamente eficientes, pero también altamente dependientes de condiciones externas estables.

Entre las principales características de esta optimización tradicional se encuentran:

  • Sourcing global, orientado a encontrar el país con los costos más bajos sin considerar la exposición al riesgo regional.
  • Fragmentación de proveedores, donde cada componente puede provenir de un proveedor distinto, aumentando la complejidad operativa.
  • Redes logísticas extensas, con mayores distancias, tiempos de tránsito prolongados y múltiples puntos de falla.
  • Dependencia de puntos únicos de error, como proveedores críticos o rutas específicas.

 

Dicho modelo dio como resultado cadenas de suministro complejas y frágiles, sumamente susceptibles a disrupciones inesperadas. La pandemia no hizo más que acelerar la manifestación de estos riesgos: cierres de plantas, congestión portuaria, escasez de insumos y retrasos generalizados expusieron la falta de flexibilidad del modelo.

El problema no fue únicamente la interrupción, sino la incapacidad de muchas organizaciones para adaptarse con rapidez. La ausencia de visibilidad integral, la baja calidad de la información para la toma de decisiones y la falta de alternativas previamente diseñadas limitaron la respuesta ante un entorno altamente volátil.

 

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De la resiliencia a la antifragilidad: aprender y mejorar con la incertidumbre

Ante este panorama, el concepto de resiliencia ganó protagonismo en la gestión de la cadena de suministro. Un sector más resiliente es capaz de resistir choques, absorber impactos y recuperar su operación una vez superada la crisis. No obstante, este enfoque tiene un límite claro: busca volver al estado original, asumiendo que dicho estado sigue siendo óptimo.

La logística antifrágil, inspirada en el concepto desarrollado por Nassim Nicholas Taleb, plantea una lógica distinta. En lugar de resistir la incertidumbre, propone aprovecharla para aprender, evolucionar y fortalecer la cadena de suministro. Según este enfoque, cada disrupción es una fuente de información valiosa para mejorar el diseño y la toma de decisiones futuras.

Los datos de la empresa global líder en investigación Gartner refuerzan esta necesidad de cambio. De acuerdo con su encuesta realizada en junio de 2024 a 164 profesionales de la cadena de suministro:

  • Solo el 9% de las organizaciones espera obtener ganancias de ingresos debido a la incertidumbre.
  • El 63% anticipa pérdidas asociadas a la exposición a eventos inesperados.
  • El 28% no espera ni ganancias ni pérdidas, lo que refleja una postura meramente defensiva.

 

Este escenario evidencia que la mayoría de las cadenas de suministro se mantienen en estados frágiles o, en el mejor de los casos, resistentes. Gartner advierte que este enfoque puede generar “fatiga de la resiliencia”, donde las organizaciones se concentran en contener la incertidumbre sin aprender de ella, lo que reduce su capacidad de adaptación a largo plazo.

Un ejemplo práctico de antifragilidad se observa cuando una empresa, tras enfrentar disrupciones severas en su red de abastecimiento, no solo diversifica proveedores, sino que rediseña su planeación, ajusta sus políticas de inventario y fortalece su capacidad de respuesta. El objetivo deja de ser “volver a la normalidad” y pasa a ser operar mejor que antes del evento.

 

seguro de carga

 

Capacidades y agentes de cambio para construir una cadena de suministro antifrágil

La transición hacia una cadena de suministro antifrágil requiere un cambio profundo en la forma de diseñar, operar y liderar este sector. Dicho proceso comienza con la mentalidad del liderazgo, que debe dejar de ver la incertidumbre como una amenaza y comenzar a tratarla como un catalizador de mejora.

Desde el punto de vista operativo, la nueva optimización antifrágil incorpora elementos adicionales a la reducción de costos e inventarios, entre ellos:

  • Diseño de redes sin puntos únicos de error, incorporando redundancia estratégica en proveedores, inventarios y capacidad.
  • Mejora de la calidad de la señal, a través de un forecasting y una planeación de la demanda más robustos.
  • Interconexión digital total, que permita una visibilidad sistémica de extremo a extremo.
  • Capacidad de respuesta en tiempo real, apoyada en tecnologías como big data, internet de las cosas y machine learning.

 

Gartner identificó seis capacidades en la logística antifrágil que incrementan significativamente la probabilidad de obtener impactos positivos en los ingresos frente a la incertidumbre, entre ellas la toma de decisiones dinámica, la evaluación flexible del ROI, la experimentación controlada y la planificación de extremo a extremo.

Además de los procesos y sistemas, las personas desempeñan un rol central en la construcción de antifragilidad. Para ello, se vuelve indispensable:

  • Liderar la adopción y absorción de nuevas tecnologías.
  • Mantener una estrategia clara de gestión de información relevante.
  • Impulsar la capacitación continua, tanto formal como informal.
  • Construir redes sólidas de mentoring y soporte.
  • Definir un propósito que conecte los objetivos personales y profesionales.

 

En conclusión, la logística antifrágil representa una evolución necesaria frente a un entorno donde la incertidumbre es constante. A diferencia de los modelos tradicionales y resilientes, este enfoque no busca simplemente resistir las disrupciones, sino utilizarlas como una oportunidad para mejorar procesos, fortalecer capacidades y generar ventajas competitivas.

 

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Fuente: The Logistics World

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