En el comercio internacional existen rutas que, aunque parecen invisibles para la mayoría, sostienen literalmente la economía global. Una de ellas es el estrecho de Ormuz, y entender su relevancia es clave para quienes operan en logística y transporte de mercancías. De hecho, en contextos de alta incertidumbre como el que ha atravesado recientemente esta vía, las herramientas como el seguro de carga internacional adquieren un papel estratégico para mitigar riesgos en rutas críticas. Sin embargo, vale la pena responder una pregunta esencial: ¿qué es exactamente este estrecho y por qué concentra tanta atención mundial?
Geografía y navegación: ¿Qué es exactamente el estrecho de Ormuz?
Para entender la magnitud del estrecho de Ormuz, debemos alejarnos de la idea de una ruta marítima convencional. Estamos hablando de una vía que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y, por extensión, con el mar Arábigo y el océano Índico. Su importancia no es algo reciente: ya en el siglo I, el Periplo del mar Eritreo lo describía como un punto clave para el comercio de perlas y bienes de lujo.
Sin embargo, en la actualidad, la navegación por este punto es sumamente compleja. Aunque el ancho total parece generoso, la realidad es que los buques de gran calado, como los ULCC (Ultra Large Crude Carriers), solo pueden transitar por carriles extremadamente estrechos. Para que comprendas mejor las restricciones de este paso, aquí tienes sus características físicas fundamentales:
- Longitud aproximada. Cuenta con una extensión de 167 kilómetros desde el golfo de Omán hasta el Pérsico.
- Anchura mínima. En su punto más crítico, la distancia entre Irán y la península de Musandam (Omán) es de solo 39 kilómetros.
- Canales de navegación. Los carriles para superpetroleros tienen apenas 3 kilómetros de ancho en cada dirección.
- Zona de separación. Existe una franja de seguridad de 3 kilómetros que separa el tráfico entrante del saliente para evitar colisiones catastróficas.
- Soberanía territorial. Debido a su estrechez, los barcos deben navegar forzosamente por las aguas territoriales de Irán y Omán.
En este último punto, podemos observar que su configuración obliga a los barcos a atravesar aguas territoriales compartidas, lo que crea una dependencia jurídica y militar constante de los estados ribereños. Desde una perspectiva legal, el estrecho se rige bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), que garantiza el “paso de tránsito”. No obstante, la fricción surge porque países como Irán y Estados Unidos no han ratificado plenamente todos los aspectos del tratado, lo que permite a Teherán reclamar derechos de inspección o exigir permisos previos a buques de guerra. Toda esta situación ha generado un estado de tensión latente que ha definido la geopolítica regional por décadas.
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El motor energético: ¿Por qué el mundo depende de estos 34 kilómetros?
La relevancia del estrecho de Ormuz se resume en una cifra impactante: por aquí transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y cerca de un tercio del comercio global de Gas Natural Licuado (GNL). Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el flujo diario ronda los 20 millones de barriles de crudo. Para que dimensiones esta cifra, imagina que cada día, una quinta parte de la energía que mueve al planeta entero debe pasar por un embudo de apenas tres kilómetros de ancho.
No obstante, esta dependencia no es igual para todos. Mientras que Estados Unidos ha logrado reducir su exposición gracias al fracking y a su propia producción interna, ciertas potencias como China, India, Japón y Corea del Sur son extremadamente vulnerables. Más del 85% de las exportaciones que cruzan el estrecho tienen como destino el mercado asiático.
A menudo se menciona que existen alternativas, pero la realidad técnica cuenta una historia distinta. A continuación, te presentamos una comparativa que ilustra por qué las rutas alternativas no son una solución definitiva ante una crisis de gran escala:
| Infraestructura de transporte | Capacidad máxima en millones de barriles diarios | Estado de mitigación |
| Estrecho de Ormuz | ~20.0 | Ruta crítica irremplazable |
| Oleoducto Este-Oeste (Arabia Saudita) | ~5.0 | Capacidad limitada; uso interno alto |
| Oleoducto Habshan-Fujairah (Emiratos Árabes Unidos) | ~2.0 | Solo cubre parte de la producción de Emiratos Árabes Unidos |
| Oleoducto IPSA (Irak vía Arabia Saudita) | ~1.65 | Reactivado recientemente; vulnerable |
Como puedes observar en la tabla, incluso sumando todas las alternativas terrestres operativas, apenas se lograría transportar el 40% del volumen que fluye normalmente por el mar. El 60% restante quedaría atrapado en el golfo Pérsico, lo que provocaría un desabastecimiento global sin precedentes históricos.
El colapso de 2026: ¿Qué ocurrió?
Llegamos al punto que más preocupa en la actualidad: el conflicto de 2026. Lo que durante años fueron amenazas, se materializó tras la escalada de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero. Tras ataques directos que resultaron en la pérdida de altos mandos iraníes, incluyendo a su líder supremo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica cumplió su advertencia histórica.
El 2 de marzo de 2026, el flujo comercial por el estrecho de Ormuz se detuvo casi por completo. La respuesta de Irán se basó en el despliegue de minas navales y el uso de drones para hostigar a cualquier buque que intentara cruzar sus aguas territoriales. Esta acción ha disparado el precio del barril de Brent a niveles que no veíamos desde la invasión de Ucrania, superando rápidamente los 100 dólares.
Para entender cómo hemos llegado a esta situación, es necesario repasar la secuencia de eventos que han transformado el estrecho de una zona de tensión en una zona de guerra activa:
Esta crisis actual es cualitativamente distinta a otras ocurridas en décadas anteriores. Aunque Irán produce solo el 4% del petróleo mundial, su capacidad de bloquear el 20% del suministro global le otorga un poder asimétrico devastador. En 2026, la preocupación recae también en la ruptura de las cadenas de suministro de productos básicos y el riesgo de una recesión sistémica en Europa y Asia, que dependen críticamente del flujo de GNL que también ha sido interrumpido.
Como pudimos observar, el estrecho de Ormuz es un espacio geográfico reducido con un impacto desproporcionadamente grande en la economía mundial. Su ubicación, su capacidad limitada y su papel como principal vía de salida del petróleo del golfo Pérsico lo convierten en un punto crítico para el comercio internacional.
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Fuente: CNN Español




